Tuesday, October 13, 2015

Corvus Christi



El cuervo se asoma,
vigilante, deforme abre su ojo
vibrante, camina su alma en las sombras
errante, muere el aire que al fín inhalas,
flotante, cortante, de mis miedos supurante

Me dicen que un cuervo ciego se posa,
noche sí y noche también en mi tumba,
mirando hacia abajo, ignorando quizás,
que mi forma ya no importa ni al débil gusano.

Me cuenta la araña que la tela se le escapa
que los años la han hecho más dispersa, volátil.
Me dice que nuestra amiga el hambre la dejó,
una nota de suicidio, entre llantos me leyó.

Y el cuervo sigue asomando, su pico lo afila
con las esquinas de piedra donde la lloré un día
y me mira sin verme, se cruza sin oirme pasar
sus garras de súbito abren paso en sus venas a mi sangre

Me dicen que el quiróptero se acerca,
le preparé un guiso de mi creación, con amor,
un poco de mi corazón con una pizca de honor,
lo prueba, sus alas dejan ver mi sombra a través de sí
mis dientes iluminan su vuelo instintivamente pueril

Me levanto ya, la tierra abandono por fín
Los ojos fijos en la luna negra, furtiva, invisible
Mi cuerpo no verás, mi aliento sentirás en tus labios
y desearás que fueran otros los que acariciaran tus sueños

Me voy ya, lleno de la tinta del mar, corro entre tus mareas
hinchado del punzante goce del leteo, lento y eterno
consumado el roce de tus muslos tersos, versos intensos
y muero ya, contigo en mí, hasta el triste amanecer
donde me cerrarás, enterrarás y olvidarás de nuevo.

Por siempre jamás

No comments:

Post a Comment